Hacía mucho tiempo que no se quedaban los tres solos en casa. José tenía una reunión importante en Seviilla y yo, como cada día, tenía que ir a trabajar... Cuando he llegado a casa, he notado algo extraño: Tico me miraba desde el sofá sin tener la más mínima intención de venir a saludarme (como hace siempre) y las gatas descansaban tranquilamente en el otro sofá desde el que me miraban indiferentes.
Un aroma dulzón invadía toda la casa. De pronto, giro la cabeza hacía la cocina y veo la jaula de Lola tirada en el suelo con el alpiste inhundándolo todo y el agua derramada. ¡Noooo! he exclamado confirmando mi sospecha: la puerta estaba abierta y Lola no estaba. He revisado toda la casa encontrando plumas por todos lados. ... Me siento mal! Sé que durante el tiempo que la hemos tenido acogida, ha vivido muy bien pero no es justo... Dicen que los animales no entiente ¡y una porra! en cuanto se han dado cuenta de que he descubierto su azaña, se han escondido y si yo les gritaba que no quería verlos (mientras recogía todo el estropicio) ellos se iban a sus respectivas camas. Estoy muy enfadada. Sé que es una cosa normal entre animales, y además, no es la primera vez que me pasa, pero me duele. Además, estoy convencida de que los tres han tenido algo que ver: Pulga que es la que tiene más fuerza, se ha subido encima del armario de la cocina y ha empujado la jaula; Cuca, que es la más habil, ha abierto la jaula y Tico le ha clavado los colmillos en el ala. Supongo que todos le han perseguido y golpeado con sus patas... pobrecita.
Como si de una premonición se tratara, anoche idee un nuevo broche, donde un pajarito era el protagonista. Ahora ya lo tengo terminado. Adornará una de las bolsas de tela que utilizo para hacer la compra en renuncia de las odiadas y abundantes bolsas de plástico. Es mi "eco- friendly" particular.
Ahora lo luciré aún más orgullosa en honor a mi "pájara"Lola que ya descansa en paz. Echaré de menos tu canto matutino.
Ni siquiera me ha dado tiempo a poner una foto para que pudiéseis verla.